Estos últimos días he escuchado, cada vez más fuerte y más constante, el temor de que se cometa un fraude en el proceso electoral del próximo 1º de julio. Existen muchas variables que pueden incidir en un escenario de este tipo, desde procesos manuales hasta “un fallo” en los sistemas.
Antes de continuar, debo aclarar que este texto no tiene tendencias hacia ningún partido o candidato; éste no es el foro para un debate político. Nos ocupan la tecnología y sus implicaciones dentro del proceso electoral.
En este sentido, veo muy difícil que se pueda concretar un escenario que lleve a un fraude “limpio e indetectable”, y dada la situación actual es cada vez menos factible defraudar a la ciudadanía cínicamente. Sí, tal vez sea ingenua y no, no digo que sea imposible, pero fácil no va a ser.
La tecnología detrás de las elecciones
Ésta no sería la primera vez que un “fallo en los sistemas” del IFE pusiera en duda los resultados de las elecciones. Pero precisamente por eso el instituto ya no puede darse el lujo de que se suscite otro incidente relacionado con su tecnología.
El proceso de las casillas es tal vez más vulnerable y depende de muchos factores para ser incorruptible, pero en lo que se refiere específicamente al ingreso y conteo de la información que se recibe de los miles de casillas electorales en todo el país, el IFE debe garantizar transparencia, integridad de los datos y alta disponibilidad de los sistemas.
El organismo lo sabe, y por ello busca la forma de generar confianza en los votantes. De acuerdo con una nota publicada por el diario La Jornada, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y el Instituto Federal Electoral (IFE) firmaron un convenio de colaboración que permitirá un intercambio efectivo de información entre ambas instituciones con el objetivo de tener datos precisos de cada casilla, los cómputos distritales y el conteo final.
Por su parte, René Miranda, CIO del IFE, está haciendo su tarea… Miranda y su equipo diseñaron una estrategia de TI que implicó la inversión de casi $30 millones de pesos para la implementación de software de código abierto, programas de virtualización, multifuncionales de alto rendimiento, apoyo de expertos de la UNAM, códigos QR y servicios en la nube para gestionar la captura, procesamiento, distribución y entrega de datos para el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) y el Programa de Imágenes Digitalizadas de Actas (PIDA).
El PIDA consiste en el escaneo de cada una de las actas de las 145,256 casillas instaladas durante las elecciones. Este programa permitirá a los ciudadanos acceder vía internet y consultar más de medio millón de documentos escaneados. Es una apuesta costosa y minuciosa que pretende garantizar la confiabilidad de los resultados para evitar cuestionamientos sobre el proceso, como sucedió en 2006.
Si todo sale como el área de TI espera, no se podrá impugnar fraude por sistemas fallidos. Así que la bolita queda del lado de los procesos manuales y los usuarios… Sin embargo, si las cosas transcurren como se pretende no sólo habrá observadores de cada partido, sino también observadores internacionales y miles de jóvenes que pondrán el proceso bajo la lupa y difundirán cualquier anomalía detectada vía redes sociales, en tiempo real. ¿Qué habría de preocuparnos?
El teje y maneje de las redes sociales
Por primera vez en la historia electoral del país se está gestando un movimiento de usuarios de tecnología a favor de un proceso electoral limpio, lo cual ha generado una cruda batalla no solamente en los medios tradicionales (radio, televisión e impresos) sino también en redes sociales (principalmente Facebook, Twitter y Youtube).
El perfil de usuarios de internet, y más aún, de aquellos que son usuarios de redes sociales, diagnostica una mayoría de jóvenes que se valen de estos medios alternos para difundir información que no se da a conocer por las vías tradicionales. Esto ha permitido transmitir videos, audios y una serie de documentos y datos, tanto a favor como en contra de los candidatos a la Presidencia de la República, lo cual ayuda a enriquecer el acervo de información de los votantes… y a confundirlos un tanto.
El problema detrás de las redes sociales radica en que cualquiera puede publicar casi cualquier cosa, desde datos duros, sustentados con pruebas, hasta simples rumores, imágenes y videos truqueados. Hace un par de días vi un tweet en mi TL (@fueradelugar) que hacía referencia a miles de boletas electorales halladas en Texas; sin embargo, al indagar un poco más encontré que la nota era falsa y la foto correspondía a un operativo del FBI contra una empresa suiza.
Pero muy poca gente verifica la información que se dispersa por las redes sociales como pan caliente, sin pasar ningún tipo de filtro. El anonimato permite difundir rumores y calumnias que, a fuerza de ser ‘retuiteados’ se convierten en ‘verdades’, o en el mejor de los casos, mitos sin comprobar. Estos rumores y la información colgada en las redes sociales me hace pensar en experimentos biológicos liberados en un campo de guerra que luego son imposibles de contener… van contagiando todo cuanto puedan bajo la premisa de “primero comparto y luego investigo”... si es que investigo, claro.
Internet y las redes sociales se han convertido en ese nuevo campo de batalla: un terreno que escapa a la regulación de los organismos regidores de las campañas electorales, donde todo se vale. Bien lo saben los miembros del equipo del candidato de la coalición Compromiso por México (PRI-PVEM), quienes fueron pioneros en el uso de las redes, pero una vez perdido el terreno contra un ejército de activistas en su contra, ahora se dedican a tratar de contrarrestar los efectos de las campañas anti-EPN.
Una nota publicada por Univisión News expuso la manera en que el equipo de Peña Nieto ha utilizado los bots en Twitter. El artículo habla sobre decenas de bots que utilizan los hashtags tanto a favor como en contra, y expone los riesgos de robo de identidad relacionados con la generación de los perfiles bot. El problema, explica el artículo, es que no existen leyes para regular el uso de los bots o la compra-venta de “seguidores” en redes sociales con el objetivo de incrementar las menciones de una empresa, producto o persona.
De hecho, Joel Gómez, abogado especialista en Derecho Informático, escribió en su blog que “estas acciones no se consideran ilícitas a la luz de la ley mexicana que regula esta materia. Tal vez estas actividades podrían considerarse poco éticas, engañosas, dañinas, pero ilegales definitivamente no.” Joel explica ampliamente el uso los bots por parte del equipo del PRI.
Sin embargo, los seguidores del candidato de las izquierdas (PRD-PT-Convergencia) han aprendido a identificar los perfiles bots y utilizan hashtags creados a favor del priísta para hablar en su contra. Es posible ver las tendencias entre las menciones que recibe cada candidato, tanto a favor como en contra, desde la página www.monitoreoelectoralmexico.com.
En esta guerra todo se vale, excepto no tomar partido. Incluso los grupos hacktivistas se han pronunciado en contra del regreso del PRI al poder; a través de diversas cuentas, miembros de Anonymous han declarado que estarán observando el proceso y no atacarán al IFE, a menos que detecten anomalías que conduzcan a un posible fraude. La pregunta es ¿qué criterios utilizarán para validar que el proceso es legal? ¿Qué o quién garantiza que los miles de observadores que intentan evitar un “gobierno impuesto a base de fraude” no se convertirán en actores de una alteración de resultados a favor de su propio candidato?
Conclusiones
Ante este controvertido y agitado escenario político en internet, más que un fraude tecnológico, la preocupación radica en la compra de votos, acarreo o falsificación de boletas (antes de la digitalización del acta). Así que al final dependemos de la honestidad de todos y cada uno de los funcionarios de casilla y observadores electorales que participarán en el proceso. Sí, definitivamente hay mucho por qué preocuparse.
Por lo pronto, les dejo algunas consideraciones personales sobre la forma en que la tecnología ha revolucionado el proceso electoral, y lo seguirá haciendo.
1. Los organismos electorales deben continuar invirtiendo en tecnología para garantizar que, al menos en lo que se refiere a sistemas, los procesos electorales cuentan con esquemas que garanticen protección, transparencia y rendición de cuentas.
2. Se deben contemplar mecanismos de regulación de medios alternos para las elecciones de 2018 bajo lineamientos de respeto y no difusión de rumores contra ninguno de los candidatos.
3. El tema de control de redes sociales, sin embargo, es sensible porque se puede aludir a la censura y afectación de la libertad de expresión, por lo que es necesario trabajar en la concientización hacia una cultura de uso responsable de las redes sociales, donde los ciudadanos digitales entiendan que la libertad de expresión no incluye el derecho de difamar o difundir mentiras y se manejen bajo la premisa de “primero verifico y luego difundo”.
4. “No crea todo lo que lee, ve o escucha en redes sociales, especialmente si viene de desconocidos o son mensajes claramente tendenciosos o sesgados”, aconseja Joel Gómez.
5. La generación de bots y la venta de “seguidores” son, por sí mismos, actos fraudulentos a nivel comercial, cuánto más a nivel político. Deben aplicarse normativas y regulaciones para controlar este comportamiento en internet durante el periodo de campañas.
6. El sitio de Monitoreo Electoral no es el único que ha aprovechado el momento. Una aplicación en Facebook permite a los usuarios de esta red votar por el candidato de su preferencia, generando un termómetro alternativo a los resultados que ofrecen las casas encuestadoras. Si bien cada encuesta refleja únicamente la opinión del nicho seleccionado, los usuarios de redes sociales deben entender que las opiniones vertidas en internet no representan la opinión generalizada, y son solamente una medición alterna, con su respectivo grado de error.
7. El IFE establece un periodo de veda electoral días antes de las elecciones, sancionando cualquier propaganda emitida en radio, televisión, impresos, espectaculares y publicidad en internet. Hace unos días se dio a conocer que tampoco se podrá organizar mitines o marchas… pero ¿y las redes, apá? Vi en mi twitter un comentario en tono de mofa sobre si habrá veda para los tuiteros… No. Las redes sociales son aún tierra de nadie en este sentido y es necesario establecer mecanismos que garanticen un proceso electoral limpio… para 2018.